Mujeres caidas prostitutas legales y clandestinas en el franquismo prostitutas la carlota

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Hace unos meses, 35 años después, la Bernarda del poeta granadino, encarnada por una gitana del Vacie, relató sus angustias al periodista en su chabola. No escribieron nada, no crearon nada, pero no dejaron solos ni un segundo a quienes sí lograron ser protagonistas por sus poemas o sus libros.

O las mujeres del Proceso 1. O todas las que tuvieron que esperar a que murieran sus maridos para ser libres. Sólo entonces tía Anica La Piriñaca, a principios de los cincuenta, pudo cantar.

Como Virginia Woolf, que diez años antes ya era tan libre que hasta se permitió suicidarse. Sin embargo, no ha recibido tanta atención el maltrato femenino durante el franquismo.

Coartadas física y psicológicamente y obligadas a un determinado rol, cualquier mujer liberal era denigrada. Junto a un grupo de especialistas, se dio cuenta de que el proceso de recuperación de la memoria histórica arrojaba poca luz sobre sectores femeninos marginados en la dictadura. Si algo se ignora o se niega, no existe: Eran solidarias y crearon increíbles espacios de libertad: Sus relaciones eran clandestinas, pero disimulables: Comenzando por el lesbianismo, los responsables del seminario desenredaron el ovillo de las distintas y ocultas opciones sexuales femeninas de la época.

El sexo femenino se reducía a los estrictos límites de la procreación en el matrimonio. Individuas de dudosa moral: Fue sometido a base de negar su sexualidad, tanto de forma directa a través de vejaciones como por tribunales militares. Para controlar el cumplimiento de esas normas se establecieron mecanismos que, amparados en un discurso de protección, recogían y reeducaban a mujeres descarriadas. Burdeles, casas de tolerancia, casas de citas, meublés… Hasta , la prostitución era legal en España.

En los lugares nombrados las mujeres podían prostituirse y eran sometidas a controles sanitarios y policiales. Los fusilamientos en el Madrid de la posguerra Madrid, Compañía Literaria, Una mujer en la guerra de España. Madrid, Oberon, Primera edición en España: Franquismo y represión de género en Galicia. Las mujeres en el franquismo. Madrid, Biblioteca Nueva, Individuas de dudosa moral.

La represión de las mujeres en Andalucía Universitat de València, Herramientas del artículo Información de indexación. Envía por correo este artículo Se requiere entrar. Enviar un comentario Se requiere entrar. Ayuda de la revista. Palabras clave Mujeres encarceladas; Nombres femeninos; Represión de posguerra; Régimen franquista; Encarcelamiento femenino; Feminismo.

Madrid, Ediciones Orto, Historia 16, Madrid, febrero El franquismo contra la mujer. Madrid, Siglo XXI, Las mujeres republicanas en la Guerra Civil. Paradójicamente, el franquismo utilizó argumentos similares de corte higienista acerca de la degeneración de la raza para inferiorizar a los "rojos" y justificar así toda suerte de represiones para con ellos. Prisons were full of female political prisoners, as well as female ordinary prisoners, many of them prostitutes as a result of the war and post war great poverty.

While the first ones suffered long sentences -if not death sentences-, prostitutes stayed several months at worst. Moreover, Franco never recognised to political prisoners their status as such. Thus, they strongly vindicated this condition. Whereas political prisoners had an iron organization to avoid repression, the staff of the prisons pushed for great confrontation between the two groups of female prisoners.

If prisoners were divided the staff could better control them. For female political prisoners and in order not to be vulnerable in front of the authorities, sexuality became an insurmountable divide with respect to the ordinary female prisoners.

The political prisoners employed hygienistic arguments related to the degeneration of prostitutes to inferiorize them. As a result, many prostitutes were scared to remain in prison close to the "red whores", as the female political prisoners were labeled. After close contact with female political prisoners, prostitutes changed their attitude towards them. Con la Guerra Civil española , todo el orden social existente se trastocó.

Esta política de duro escarmiento continuó tras el fin de la guerra, obviamente ya solo desde el bando vencedor, donde se persiguió con saña a los vencidos durante largo tiempo. A esta situación se sumó que el comienzo de la posguerra civil en España coincidió con el principio de la Segunda Guerra Mundial.

Las imperiosas necesidades de supervivencia de las vencidas en este caso, así como la doble moral reinante, llevaron a miles de mujeres a la prostitución. Las cifras, imprecisas, son abigarradas: Rafael Torres calcula que en habría unas Otras fuentes hablan, solo en la Barcelona de posguerra, de A ladronas y prostitutas se sumaban las "estraperlistas", o vendedoras en el mercado negro 5 , forma "consentida" de venta pues se sabía que era imposible alimentarse como es debido.

Complementario a este delito era el auge del infanticidio, que, en aras de su consideración de paliativo de la deshonra de la madre soltera, recibía muchos atenuantes y tenía escasa pena en relación con la envergadura del delito Vinyes, En el caso de la prostitución, se perseguía sobre todo a las prostitutas clandestinas, de calle, pues solo estaba legalizada la prostitución en los burdeles o lupanares.

Inicialmente, las penas eran de quince días en prisión -por eso se las llamaba "quincenarias"-, y en los testimonios de las presas políticas hay numerosas referencias a este tipo de internas: Cada día ingresaban de 80 a mujeres que las cogían en plena calle vendiendo pan, aceite, tabaco, y a niñas de quince y dieciséis años: Para ello se crea "La Obra de Redención de las Mujeres Caídas", con el cometido de montar prisiones especiales, tipo reformatorios, para la reforma moral y social de las jóvenes cabe recordar que por aquel entonces no se obtenía la mayoría de edad hasta los 23 años.

Por otra parte, el régimen se empeñó en no dar estatuto de políticos a los presos del bando republicano, y esa fue una reivindicación constante de este personal que necesitaba diferenciarse de los presos comunes.

No sabíamos si había llegado el momento. Pero la gritería no amenguaba, antes subía de tono y se aproximaba, hasta que por el fondo de la terraza vimos alzar las linternas y ojos de falangistas armados que pedía a las rojas 'como escarmiento', porque acababa de caer para Franco la ciudad de Toledo después de largo asedio. Las mujeres, en el espasmo del pavor, gritaban antes de que abrieran los cerrojos. Por fin llegaba el asesinato en masa, como tanto nos habían augurado [ El sistema penitenciario creaba.

El sistema intentaba hacer sucumbir a quienes no querían ser redimidas, pero siempre restaba la posibilidad de una resistencia íntima, de no consentir con la represión. Perder esa capacidad de negación significaba la claudicación, porque entonces se aceptaba la propia degradación. Es lo que Margarette Buber-Newmann 9 refería, en su caso en el proceso de adaptación a la vida en el campo de concentración, como la fase de la resignación, de conformación con el destino adverso: Poco a poco se pierde la dignidad frente a las SS, hasta que se llega a la rendición" Buber-Newmann, Para no sucumbir era necesario una gran disciplina.

Las presas políticas lo tenían claro. Y se aprestaban a contrarrestar con todas sus fuerzas los intentos de amansarlas por parte de la autoridad. La perspectiva de 30 años de condena en duras condiciones de encierro era suficiente para desmoralizar a cualquiera, mientras que las prostitutas a su alrededor cumplían a menudo penas que no superaban los pocos meses. Yo en su lugar me ahorcaría.

Valientes hijos de la

mujeres caidas prostitutas legales y clandestinas en el franquismo prostitutas la carlota USAL29 La prisión de Ventas: La guerra ha terminado. Eran mujeres anónimas de la Andalucía profunda, eternamente sacrificadas y luchadoras, a las que la historia nunca prestó atención. Paradójicamente, el franquismo utilizó argumentos similares de corte higienista acerca de la degeneración de la raza para inferiorizar a los "rojos" y justificar así toda suerte de represiones para con ellos.

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