Feminismo y prostitución contratar prostituta

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Pero hay un autor que se llama Locke que dice que la libertad y la igualdad tienen que tener algunas características, y la característica que debe tener la libertad es que debe ser ilimitada. Dicho de otra manera: Y después, hay otro teórico, Carl , que dice que los contratos tienen que tener algunos límites.

Y aquí entramos en el grandísimo debate que surge en el XVIII y que existe ahora de si se pueden poner límites a la contratación y al consentimiento. Parece ser que hemos llegado a la conclusión de que a los contratos sí se les puede y se les debe poner límites. Locke lo que dice es que la libertad de un individuo debe de llegar tan lejos, tan lejos, tan lejos que puede decretar su propia esclavitud y que puede establecer un contrato con un individuo en el que él decida ser esclavo.

A esto le contesta Rousseau en unas cartas, en unos textos en los que hace una afirmación que es importante, y la afirmación que hace es que, si un individuo es capaz de decretar su propia esclavitud pierde su condición de humanidad.

Aquí por primera vez, cuando se abren las teorías del contrato social, por primera vez en la historia se dice que los contratos tienen que tener límites, porque los contratos, cuando son ilimitados, desembocan en otro tipo de tiranía o en otro tipo de dictadura, por decirlo así. Por lo tanto, es la primera vez, en el siglo XVIII, en que se dice que no hay relación legítima que no esté basada en el consentimiento, en el contrato, y al mismo tiempo es la primera vez que se señala que los contratos tienen que tener algunos límites.

En el siglo XIX ocurre otra cosa, y es que aparece un tipo de pensamiento que ya lo vamos a asumir desde luego de una forma radical quienes estamos dentro de esa tradición intelectual y este movimiento social que es el feminismo, en el que va a aparecer un tipo de pensamiento que se va a llamar la hermenéutica de la sospecha. Es decir, se va a sospechar sobre todas las realidades políticas que se han construido a lo largo de esa época de modernidad, que va a ser el siglo XVIII.

Y uno de los autores que va a introducirse o que va a fundar esta hermenéutica de la sospecha va a ser precisamente Marx. Marx va a sostener la siguiente hipótesis: Y el telón de fondo histórico que va a tener Marx cuando haga esa afirmación va a ser la revolución industrial.

De modo que Marx va a considerar que el contrato social ha de ser limitado, que la idea de libre y radical consentimiento tiene que mirarse a la luz de otras realidades. Y va a decir Marx en clave económica lo mismo que dijo Rousseau en clave política. Esto es una de las partes de lo que llamaríamos la hermenéutica de la sospecha: Y eso sucede en el siglo XIX.

Esta mujer va a decir que algo le pasa al contrato social y algo le pasa al contrato económico de Marx, que ahí se esconde algo que nunca ha sido dicho. Una democracia que tiene la apariencia de ser perfecta, una sociedad que tiene la apariencia de ser libre, pero algo ocurre cuando las mujeres no pueden votar, cuando las mujeres no tienen derecho a la educación, cuando las mujeres no tienen derecho al trabajo.

Entonces ella va a acuñar un concepto que cree que tiene la suficiente capacidad explicativa para dar cuenta de esa situación de inferioridad y de subordinación social de las mujeres; y ese concepto que va a acuñar va a ser el concepto de contrato sexual.

Por supuesto que son recursos metodológicos, por supuesto que son ficciones políticas; naturalmente, que solamente tienen capacidad explicativa para dar cuenta de las cosas que pasan.

Este contrato sexual es que los varones van a establecer un pacto por el cual, a través de ese pacto van a asegurarse que las mujeres son de su propiedad. Y quiero decirles que en el origen de los tiempos las mujeres, de verdad, empíricamente contrastable, eran propiedad de los varones. Tampoco creo que digo nada nuevo si en muchas partes del planeta seguimos diciendo que las mujeres son propiedad de los varones.

El contrato sexual tiene una característica; y esa característica yo a ustedes les pido que se pongan en el Neolítico, nos podríamos poner en el Paleolítico, nos podríamos poner en la Edad Media, pero se refiere al origen de los tiempos.

En este contrato sexual, los varones lo que van a firmar es que cada varón tiene que ser el dueño de una sola mujer. Este concepto, este pacto va a dar lugar a esto que se llama el matrimonio, a esto que se llama la familia patriarcal que, como ustedes saben y afortunadamente, ha dado unas cuantas vueltas y ha dado unos cuantos giros, y es un poco menos opresiva, digamos, o por lo menos existen otras vías. Esto es exactamente la prostitución.

La prostitución o el abolicionismo se diferencia radicalmente del prohibicionismo, las feministas no somos prohibicionistas porque seamos unas moralistas victorianas del siglo XIX. Y eso es lo que diferencia el abolicionismo del prohibicionismo. Pues nos interesa porque no se podría entender la prostitución como un ejercicio de libertad sexual de las mujeres. La prostitución es una forma onerosa y una forma extraordinariamente dura de ganarse la vida. Para terminar, quiero mostrar que el consentimiento al que se apela como fundamento de la legitimidad de la prostitución es inicuo, tal y como señalaba Rousseau desde un punto de vista moral y desde un punto de vista político.

El contrato tiene que tener límites, y las sociedades en las que vivimos ponen límites al contrato, pese a que el liberalismo haga una exaltación de que el contrato no tiene que tener límites. Y es importantísimo que volvamos aquí a diferenciar lo que es la legalidad de lo que es la legitimidad. Muchas veces hay hechos que son considerados legales y, sin embargo, no son legítimos. Por eso yo creo que es imprescindible establecer, poner al descubierto la vinculación que hay entre prostitución y neoliberalismo.

El neoliberalismo tiene un deseo ilimitado, que es el de que todo lo que existe forme parte del mercado, que todo se pueda vender y todo se pueda comprar, incluidos los cuerpos de las mujeres.

Y probablemente éste es el principio. Yo creo que me Va a ser completamente imposible que conteste a todo. De modo que no ha habido ni una sola pregunta que haya estado desubicada, todas han ido exactamente a la cuestión. Las voy a contestar igual un poco desordenadas. Lo primero, yo quiero explicar muy brevemente, por las consecuencias que tiene, qué significa lo del abolicionismo normativo; y lo primero quiero decir que lo mismo que no hay un solo feminismo, sino que hay varios feminismos, igual que no hay un socialismo, sino que hay varias posiciones dentro del socialismo, igual que no hay un solo liberalismo, hay liberalismos, neoliberalismos, hay democracias cristianas, hay, en fin, tantas cosas, el abolicionismo es un bloque que no es completamente homogéneo, en el que hay, digamos, matices y hay matices de orden intelectual y también matices de orden instrumental y político.

Cuando yo hablo de abolicionismo normativo lo que quiero decir es que hay dos terrenos muy claros: La prostitución, como otras esclavitudes y como otros fenómenos sociales, es éticamente detestable, porque es detestable la subordinación, porque es detestable la inferioridad y porque es detestable la no libertad.

Creo que tenemos que generar criterios éticos que nos permitan distinguir aquello que es adecuado y lo que no lo es, lo que es ético y lo que no lo es. Entonces, la prostitución es un fenómeno social detestable desde el punto de vista moral; después ya vienen otras muchas discusiones.

Pero la característica que tenemos en el feminismo y la característica que tiene la izquierda, y digo la izquierda en su sentido amplio, y esta es la distinción analítica fundamental que hay entre el prohibicionismo y el abolicionismo, y la característica fundamental que hay también entre la izquierda y el liberalismo, es que la izquierda y el feminismo, como todos los movimientos críticos de la modernidad, tenemos la manía de preguntarnos por las causas.

Vamos a decirlo con otras palabras: Y no hay una definición buena de qué es la política ni se pueden hacer políticas que estén orientadas a ampliar la libertad y la igualdad de los seres humanos si no hay unos criterios éticos que son incontestables. Sobre la ética no hay discusión, hay discusión sobre la política. Los derechos humanos no se pueden cuestionar, se pueden cuestionar determinadas políticas. No es ese mi punto de vista. Por lo tanto, ahí ninguna duda. Y el segundo paso que tenemos que dar es entender por qué existe la prostitución.

Y tenemos que deshacernos de esa idea loca, bajo mi punto de vista, que como una realidad ha existido históricamente siempre, tenemos que darla por inevitable.

Nos podemos poner en el peor de los casos. Y el peor de los casos es que, efectivamente, estemos en la posición de que queramos que desaparezca la prostitución y la desigualdad, pero lo consideramos imposible.

Cuando digo que desde la izquierda y desde el feminismo tenemos esta manía, que yo creo que es una manía muy emancipadora, de mirar las causas, pues yo creo que no se puede entender la prostitución fuera de que tenemos que asumir que existe esto que se llama Si las dominaciones existen es porque hay muchísimos instrumentos que las tapan, si no, evidentemente, lo que habría serían revoluciones, obviamente.

Tiene una larguísima historia. Y por eso el feminismo tiene tres siglos de historia. Después viene otro terreno, y el otro terreno es el de las políticas. Aquí sí que existe una discusión. Y las medidas de acción afirmativa y de discriminación positiva, tengo que decirles que desembocan, por cierto, en otro concepto: En todo caso, lo que es muy posible es que no fueran especialmente mal tratadas: Porque la vulnerabilidad de las mujeres es una característica de la prostitución. Y parece también que las mujeres de allí y las que son prostitutas en otros lugares también son parecidas, pobres, vulnerables y con las opciones que el patriarcado deja a las mujeres pobres: Vente al foro de debate de Pikara Magazine.

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Feminismo y prostitución contratar prostituta Si se llega a la conclusión, ideológicamente, de que la prostitución es un trabajo como otro cualquiera y que es un servicio que presta un grupo de mujeres a la sociedad, eso va a generar dentro de los niños y de las niñas de una forma bastante invisible aparentemente, aunque no hay invisibilidades ni casualidades -por cierto, en los sistemas de dominación, si alguno de ustedes fuese psicoanalista diría que tampoco en las biografías individuales. Muchas autoras, desde una mirada economicista, superponen trata con migraciones por razones económicas, sin desconocer que también hay factores vinculados a la discriminación contra las mujeres. El nuevo burdel de Europa. El cliente acepta y, si no le gustan las condiciones, simplemente el encuentro no se produce. El telón de fondo que hay en todo esto por supuesto es la Edad Media, donde no existía el libre consentimiento y las vías políticas eran otras. Detractores de esta postura señalan que prostituirse es prostitutas las vegas pillados follando prostitutas un intercambio de servicios sexuales por dinero. Este autor plantea que Suecia feminismo y prostitución contratar prostituta enfrenta a una contradicción:
Feminismo y prostitución contratar prostituta Yo estoy razonablemente especializada en las cuestiones relacionadas con el contrato social, con el contrato sexual y con el consentimiento. Este tema es importante, pero no beneficia solamente a ellos, beneficia también al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional. Entonces ella va a acuñar un concepto que cree que tiene la suficiente capacidad explicativa para dar cuenta de esa situación de inferioridad feminismo y prostitución contratar prostituta de subordinación social de las mujeres; y ese concepto que va a acuñar va a ser el concepto de contrato sexual. El logro de la ciudadanía en nuestras sociedades de mercado abierto, basado en el sistema monetario, se encuentra esetrechamente ligado por no decir que depende a nuestra inserción al mercado de trabajo que, a través de la obtención del salario, nos permite la integración social en una posición y situación social determinadas. Como efecto de este tipo de medidas, el negocio existente en torno a la prostitución deja de criminalizarse, lo que no prostitutas mollerussa prostitutas del salvaje oeste afecta a las trabajadoras, sino también a las terceras personas que median y tienen relación con este comercio.

Una prostituta feminista, o lo que es lo mismo, alguien que lucha por la igualdad entre el sexo masculino y femenino y un justo reparto de roles. Quieren que su voz se escuche. Son mujeres de carne y hueso. A diferencia de la gran mayoría de mujeres y hombres que se dedican a este mundo, ella ha decidido dar la cara literalmente en esta lucha.

María Riot es otra de las prostitutas que mezclan su actividad con el activismo. Y tampoco oculta su rostro.

Veo a una parte del feminismo como una herramienta muy poderosa de empoderamiento. Pero el coste personal de esa pelea es elevado, así como el estigma. El problema es que la publicación no distinguía entre las mujeres que libremente quieren dedicarse a este trabajo y las víctimas de la trata, una de las peores lacras de nuestra sociedad.

En , Naciones Unidas calculó que una de cada siete mujeres prostitutas en Europa eran víctimas de trata. Para esta guía del Ayuntamiento de Madrid son, de nuevo, como los unicornios.

No recuerdo muy bien cómo o por qué empecé a considerar la prostitución. Hablando sobre esto una amiga me confesó que era prostituta desde hacía un año. Tener su apoyo y escuchar su experiencia me reafirmó en que esté podría ser un trabajo muy empoderador. Eso y mi necesidad de pagar el alquiler me hizo decidirme. María Riot tiene una historia paralela. Hay quienes acuden a Karl Marx para justificar el trabajo sexual y también se acude a él para lo contrario.

Entre quienes tienen una mirada economicista de la prostitución hay marxistas, sectores del feminismo, liberales y neoliberales. No contemplan la explotación sexual. Las corrientes críticas a la legalización plantean que si bien Marx puso al descubierto la lógica del capital, no hizo lo mismo con la lógica patriarcal estructurada; así lo demostró Claude Lévi-Strauss a partir del intercambio de mujeres por parte de los varones, que no es lo mismo que la prostitución, dado que la prostitución es una forma de acceso sexual a las mujeres a través de un pago.

La plus belle historie de femmes, Seuil, París, Solo como ilustración del discurso de quienes pagan por sexo, v. Ella tiene el poder de… de… fingir, digamos… Tiene ese ancho en su manga.

O de disfrutar cuando le quepa. Y uno tiene el poder de la plata. Lo que pasa es que a vos te despojan del poder …. Pateman rechaza comparar la prostitución con un trabajo como cualquiera, entre otras razones porque el uso de los servicios de una prostituta no es igual a contratar a un obrero. Agrega que resulta difícil de entender.

También me cuesta entender cómo una institución creada por el patriarcado como uno de sus pilares, una institución que juega un papel fundamental en determinada construcción sexual y de los géneros, ha terminado siendo defendida por feministas.

Sin embargo, y a pesar de los avances en el reconocimiento y la legitimación de sexualidades que contradicen el modelo heterosexual y reproductivo, ambas persisten con pocos cambios. El matrimonio parece incluso fortalecerse con aperturas a matrimonios que reconocen la diversidad sexual, y la prostitución sigue siendo considerada imprescindible, sea por su presencia histórica, sea porque no se pone en discusión seriamente el significado de la sexualidad prostituyente, considerada aun por quienes admiten y defienden el trabajo sexual como una sexualidad genéricamente subordinada.

Sin embargo, los varones son pocas veces nombrados. Recientemente comienzan a multiplicarse estudios orientados a este actor fundamental de la prostitución Ver Sven-Axel Mänsson: Reflexiones acerca de los clientes de la prostitución, Topía, Buenos Aires, En el campo de las ciencias sociales, el tema comienza a ser objeto de investigaciones.

Hay también estudios estadísticos para países europeos. En síntesis, todos trabajos que se inscriben en una línea que considera la prostitución como una cuestión masculina. Otros trabajos conceptualizan la prostitución como un tema de desigualdad. Muchos son los dilemas jurídicos que plantea el actual debate, que son a la vez dilemas éticos y políticos.

En una primera aproximación, pareciera que lo jurídico predomina y que todo se resolvería con cambios en la legislación. Y si bien hoy se ha vuelto a hablar de la prostitución como esclavitud, cabe preguntarse si este uso no es anacrónico, ya que cuando las abolicionistas inglesas del siglo xix —que introdujeron el concepto— hablaban de abolicionismo, se referían a la abolición de las regulaciones sanitarias y policiales y no a erradicar la prostitución.

En este sentido, entre las preguntas que deberían responder las corrientes que proponen legalizar la prostitución como trabajo, se encuentran las siguientes: El tema del consentimiento es típico de las discusiones acerca de la sexualidad para establecer los límites entre una sexualidad libre y una sexualidad coactiva.

Otras son las preguntas que deberían responderse desde las corrientes abolicionistas. En este caso, los desafíos son: De hecho, en las políticas de persecución penal contra estos delitos no se pueden contabilizar muchos éxitos ni antes de la Convención de ni a partir del Protocolo de Palermo de Sentirse víctima no solo depende de haber sufrido una situación de victimización o violencia , sino de cómo esa situación es valorada socialmente.

Probablemente no sea casual que la lucha pase por propuestas legales, dado el peso simbólico que tiene lo jurídico. Por lo tanto, un cambio legal tiene efectos que no pueden subestimarse.

Pero, como hemos señalado, hay también cuestiones éticas y políticas. No se trata de valores abstractos. La prostitución no es una abstracción ni tan solo un conjunto de discursos.

Un derecho para dos. La construcción jurídica de género, sexo y sexualidad, Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad de México, Coincido con Françoise Collin cuando afirma:. Y es aquí donde quiero abrir el debate. Pero por lo que he podido entender, y al menos en Haití, las mujeres no fueron violadas y no eran menores: Y es por aquí donde en mi clase surgió el debate: Lo que estos hombres hicieron en Haití, libres seguramente de los condicionamientos que todas y todos tenemos cuando estamos inmersos en la vida cotidiana familia, amigos, trabajo etc.

De acuerdo con los argumentos que suelen usar quienes no encuentran nada malo en estos comportamientos, estas mujeres hicieron una elección racional dada la situación en la que estaban, con el dinero ganado alimentaron a sus hijos e hijas, arreglaron sus casas, compraron ropa o pudieron pagar un médico para un pariente. Ellas tuvieron esa opción y la aprovecharon.

En cierto sentido, quién sabe, fueron unas privilegiadas que pudieron ganar un dinero que otras no pudieron, aunque lo necesitaban de la misma manera.

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